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Los vestidos de noche son las prendas más frágiles de cualquier armario femenino. Los cortes especiales, la pedrería, las lentejuelas y las telas delicadas hacen que requieran cuidados especiales si quieres volver a vestirlos en otra ocasión.

¿Cómo lavo mi vestido de noche?

Lee atentamente la etiqueta del fabricante: hay prendas que tendrás que limpiar en seco en una tintorería. Si has verificado que se puede lavar en agua, la norma general para todas es:

  • Quitar las manchas antes de lavar.
  • Lavar a mano o con el programa de tejidos delicados de la lavadora.
  • En agua fría.
  • Con detergente neutro.
  • Sin suavizante.
  • Sin centrifugar (o a las revoluciones mínimas).

La ropa con lentejuelas no puede permanecer mucho rato sumergido, debido al material, la forma de unirse estas al tejido y los refuerzos, así que mantenla solo unos minutos. Los vestidos de seda, gasa u organza no deben retorcerse para expulsar el exceso de agua tras el aclarado. En cuanto al crepé, no te asustes al terminar de aclararlo: se contrae un poco, pero vuelve enseguida a su forma natural con el planchado. ¡No ha encogido!

¿De qué forma debo secarlo?

Como norma general, seca tu vestido colocándolo en una superficie plana, alejado del sol. Si la prenda es pesada, como el terciopelo, o lleva lentejuelas, lo mejor es que le pongas debajo una toalla para que absorba rápidamente la humedad. ¡No te olvides de ir dándole la vuelta cada cierto tiempo!

Si el vestido es de crepé, cuélgalo en una percha sujeta por las cintas de colgar, para no dejar marcas.

¿Puedo plancharlo?

Sí, pero si sigues las siguientes directrices:

  • Las lentejuelas no se pueden planchar (aunque sí el resto del vestido), porque pueden fundirse o deformarse (en la actualidad, las lentejuelas están hechas de plástico). Pasa la punta de la plancha cuidadosamente por el revés, entre lentejuela y lentejuela.
  • Si el vestido es de organza, en general no hay que plancharlo. Pero si de todos modos quieres hacerlo, toma un paño de algodón blanco y colócalo entre la prenda y la plancha para no quemarla.
  • La seda se plancha del revés, a baja temperatura, igualmente con el paño intermedio y sin vaporizarla. Se plancha con facilidad y rápidamente.
  • El terciopelo también debe plancharse del revés, con plancha de vapor.
  • Si se trata de una prenda de crepé, consulta en la etiqueta la temperatura que admite. Para que el planchado no provoque brillos, usa también un paño intermedio.

¿Ahora cómo lo guardo?

Si el vestido tiene lentejuelas, dóblalo cuidadosamente y guárdalo en una caja, evitando que las lentejuelas rocen, pues podrían caerse.

Las prendas de organza se guardan colgadas, así como las de terciopelo y crepé. ¡El terciopelo conserva las marcas del doblado! Usa para ello un cubre trajes para protegerlas del polvo.

La seda se guarda enrollada en lugar de doblada, para que las fibras no se rompan. En este caso especialmente, utiliza antipolillas en el armario.