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Los armarios de las casas modernas suelen estar divididos en módulos especializados para cada tipo de ropa: el armario típico tiene al menos un cuerpo central con perchero para ropa corta y quizás cajones en la parte inferior; mientras que las partes a derecha e izquierda suelen venir con perchas para ropa más larga y espacio para los zapatos y otros enseres.

Si vamos con mucha prisa, corremos el riesgo de ir colocándolo todo dentro sin orden ni concierto. Pero estas partes diferenciadas del armario están para algo, ¿no es cierto? No toda la ropa se puede doblar (ya que algunos tejidos desarrollan arrugas) ni es conveniente poner en percha cualquier prenda (porque se puede deformar por los hombros, entre otras cosas). Veamos qué hacer con cada tipo de ropa.

Ropa que se puede guardar en cajones (o es conveniente hacerlo):

En primer lugar, todas las prendas de tamaño pequeño y mini, como puede ser la lencería, los calcetines y las medias; los accesorios de invierno, como las bufandas, guantes y gorros; los accesorios de verano, como las pashminas y los fulares, etc.

En segundo lugar, doblaremos en cajones las prendas de tejido elástico, como la licra, la lana y la tela vaquera, que está hecha de algodón. Son fibras que no crean arrugas, por lo que quedarán perfectas. También procuraremos meter en cajones las prendas que lleven bordados, cuentas, lentejuelas y cualquier tipo de adorno que pueda desprenderse. Una buena idea es guardar algunas prendas enrolladas, si no tenemos seguridad de que no se arrugan.

Ropa que se puede (o debe) colgar en percha:

Al contrario que con los tejidos anteriores, en las perchas colgaremos las prendas que se pueden arrugar, como las que estén fabricadas con seda, satén, lino o encaje; las prendas que se almidonan, como las camisas de vestir de algodón (recordemos que el almidón se utiliza para alargar lo más posible el efecto del planchado); las que tienen cortes especiales, como los pantalones de vestir, los blazers y americanas, las prendas plisadas y los vestidos (si no llevan adornos y no son muy pesados).

Los tejidos de este tipo de ropa necesitan respirar, así que no es recomendable juntar mucho las perchas entre sí; además, así evitamos que cojan arrugas indeseadas. Es bueno recordar también que no hay que poner varias cosas en una misma percha, pues las prendas se deforman o se caen dentro del armario.

En la actualidad, existen en el mercado todo tipo de perchas para nuestras prendas: las tradicionales de alambre, para ropa ligera y que no se deforma; las de madera, para abrigos y ropa más pesada; las acolchadas o que van forradas, para la ropa más delicada; las perchas para faldas, que llevan pinzas; las perchas para pantalones, abiertas por un costado; las que tienen hendiduras, para los tirantes o las cintas de la ropa delicada, etc. Vemos que la tarea se nos facilita un montón si sabemos lo que tenemos y qué percha debemos utilizar para cada cosa.